4.9.11

La quemé porque era mía

Para escuchar durante la lectura, Gezurtientzat (Para los mentirosos,
con base en los versos del bertsolari irunés Joxe Mari Lopetegi).










El gobernador civil de Gipuzkoa, Jesús Artola, hablaba por la radio en la noche del 4 de septiembre de 1936, y así lo recogió en portada el diario Frente Popular el día siguiente:

“Pudo el carlismo poner pie en buena parte del territorio guipuzcoano. Llegaron a Tolosa y la sobrepasaron. Llegaron a Oyarzun y fueron detenidos en Oyarzun. Llegaron a Irún y están detenidos delante de Irún.

Porque esta es la verdad verdadera. En Irún no han entrado los carlistas, los facciosos. Cierto es que sus fuegos, su fusilería, tienen por trayectoria muchas calles de Irún; pero no es menos cierto que obtienen de continuo la réplica de los fusileros iruneses.

¿Cabe, por tanto, que nadie que no sea un mal nacido pueda afirmar lo contrario y tratar con su estulticia o con su mala intención llevar la alarma a la población civil de otros pueblos guipuzcoanos?

Ante Irún y sin poder entrar en Irún llevan los facciosos, después de desarrollar las más terribles ofensivas, más de un mes. Han entregado a la muerte a centenares de pobres soldados engañados, a mercenarios del Tercio, y no han podido pasar”.

Los partidarios de la República española, como cuenta Marcelo Usabiaga, daban Irun por perdida el mismo 4 de septiembre. Se estima que la mitad de sus 18.000 habitantes huyeron, como cerca, a Hendaia. Los que quedaban vivos, claro. Las llamas se comieron 152 edificios, acabaron con la actividad de 252 comercios e industrias.

Hoy se cumplen 75 años de aquella batalla. Frente Popular siguió narrando los hechos en los días siguientes entre un discurso épico-heroico y ocultista. “Ni aun ayer mismo –informaban el día 6- el enemigo se había atrevido a hollar con su planta el suelo irunés. Era mucho el respeto que infundía una ciudad que había conquistado a tan alto precio el prestigio y la fama. Irún ha pasado a la historia como una nueva Numancia. Si cada ofensiva de los rebeldes tropieza con resistencia de tal magnitud, bien perdida está la causa de los facciosos”.

En la guerra no hay ganadores o perdedores. Los hay quienes son los más malos y los menos malos, pero siguen siendo malos. Los perdedores, también conocidos como menos malos y sufridores en Gernika, quemaron Irun el mismo día en el que dieron la ciudad por perdida. Los detractores de la República española, golpistas, también perdieron Irun el mismo 4 de septiembre, porque como relata Frente Popular, “las fuerzas leales, que presenciaron con amargura, pero con entereza, el resplandor de las llamas, antes prefirieron contemplar el sacrificio de la ciudad que ver al enemigo satisfacer sus apetitos”.

La quemé porque era mía y si no es mía, no es de nadie.









Foto 1: refugiados de Irun.
Foto 2: columna de San Juan Arri, erigida en 1564 y considerada como la plasmación de la independencia de Irun frente a Hondarribia. Aguantó de pie.
Imagen 3: ilustración prorrepublicana.
Foto 4: frontera francesa en el Puente Internacional.
Imagen 5: "Aquí he dibujado mi evacuación de Sn. Sebastián a Francia". Carlos Alonso, 14 años (de la web gipuzkoa1936.com).
Foto 6: el exilio, Hendaia (imágenes 1, 2, 3, 4 y 6, de la fototeca del Archivo Municipal de Irun).