Para 2016 puede que sea editor en jefe de Jacinton Post, alcalde de Irun (en 2015 volverá a haber elecciones municipales y cuidado) o puedo estar en otro planeta. Si no media el Apocalipsis que el calendario maya pronostica para 2012 y por el que algunos llevan rezando a Dios desde las seis menos veinte de la tarde, Donostia será capital cultural europea (junto a Wroclaw, Polonia) en 2016.
No era algo que me importara. Creo que, tras una tarde enganchado a lo que pasaba en el Ministerio de Cultura y en la que me he puesto nervioso cuando el presidente del jurado, Manfred Gaulhofer, ha dicho que daría el veredicto “in a few minutes”, ya me importa algo. Me alegra de que conocidos míos estén satisfechos o contentos, pero para mí no hubiera supuesto un gran trauma que Zaragoza hubiera ganado, pese a que allí gobierne alguien poco educado.
Su alcalde, Juan Alberto Belloch (PSOE), ha calificado de “disparate” la decisión de un jurado compuesto por siete miembros designados por la Comisión Europea y otros seis por el Gobierno de España (PSOE). Sin complejos, enuncia que la de Donostia es la capital que menos le gusta “porque el alcalde es de Bildu”. Es una razón ridícula pero respetable. Juan Karlos Izagirre ocupa el cargo, de hecho, desde el mediodía del 11 de junio. Apenas han pasado 414 horas antes de la designación del jurado, por lo que poco tiempo ha tenido en convertir un proyecto liderado por el exalcalde Odón Elorza (PSE) en el contenedor de soflamas proetarras que algunos insinúan. De todos modos, esto no es motivo suficiente para que quienes así piensan se recaten: ya ven claro que el nuevo Consistorio va a hacer eso con esta oportunidad de la que dispone la ciudad.
Otra que no se ha quedado corta ha sido una persona que todavía sigue siendo ministra del mismo Ejecutivo que José Luis Rodríguez Zapatero que, a fecha de hoy y quizá lo haya olvidado, gobierna para todos los españoles. La titular de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, no ha tenido reparos en olvidar esa chaqueta, ponerse en el papel de exalcaldesa de Córdoba y definir como un “magnífico error” la designación de Donostia. “La pacificación –dice– no debiera de ninguna de las maneras haber estar presente en la elección del jurado, es un grave error”. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, afirmaba anteayer respecto a la candidatura cordobesa en Diario de Sevilla que era “el modelo de convivencia pacífica, de diálogo y comunicación entre credos y culturas que representa”. En otras palabras, realzaba el Paradigma de Córdoba, el capital simbólico de la ciudad como referente en el mundo de la convivencia religiosa y multiculturalidad. Eso sí vale, pero la superación del terror que se plantea en Donostia 2016 no. Incluso para una representante de Las Palmas 2016, esto es algo que “no entraba dentro de las reglas del juego".
Todo se resume en Bildu. La propia ministra afirmaba que “el camino hacia la paz se refuerza de otra manera, dejando las armas y diciendo que punto y final, aquí lo que se decidía es la Capital de la Cultura”. Una cosa no quita la otra. ETA debe dejar las armas, pero este pueblo tiene un largo camino hacia la reconciliación que Donostia 2016 puede obstaculizar o impulsar. Depende. La cuestión está en que, quizás resentidos por perder, la convivencia que les valía para Córdoba no les vale para Donostia, ni a Belloch, ni a Aguilar ni a muchos opinadores anónimos que comentan las noticias en los diarios digitales. Dan miedo.
Da igual la decisión del jurado que tuvo sus dudas sobre la implicación de Bildu en el proyecto, tal y como ha puesto en solfa hoy la ministra. Para los encargados de tomar la decisión, que pidieron sobre la marcha reunirse con el que entonces era cabeza de la lista más votada, la coalición les mostró entonces su compromiso "claro e inequívoco" con la candidatura. Que no, que no importa: que ETA va a ser capital cultural europea 2016. Como preguntaba Mikel Otaegi en Twitter, “y a los donostiarras que nos vayan dando, ¿no?”.
Pues para las personas que son capaces de articular estos comentarios, sí. Muchos son los mismos que aplaudieron con las orejas una decisión del Tribunal Supremo y la consiguiente confirmación del Constitucional hace unos años. O los mismos que un día expresaron su temor por lo que diría el Alto Tribunal respecto a Bildu, respiraron tranquilos y vituperaron contra el “tribunal político” que aceptó las tesis del recurso de la coalición. “La justicia no es independiente en España”. Si no lo era antes, siguió sin serlo. Si lo era antes, continuó siéndolo. Un poco de cordura, por favor.
Porque la rueda sigue girando y cortando cabezas. Tanto que hoy han visto la mismísima mano negra del Gobierno detrás de la decisión de un jurado cuya mayoría era internacional. Ah, y estos son los mismos que dirán, cuando vean una ikurriña en San Mamés: “Puto asco de política, la llevan a todos los lados”. En efecto, hasta el Ministerio de Cultura.
No era algo que me importara. Creo que, tras una tarde enganchado a lo que pasaba en el Ministerio de Cultura y en la que me he puesto nervioso cuando el presidente del jurado, Manfred Gaulhofer, ha dicho que daría el veredicto “in a few minutes”, ya me importa algo. Me alegra de que conocidos míos estén satisfechos o contentos, pero para mí no hubiera supuesto un gran trauma que Zaragoza hubiera ganado, pese a que allí gobierne alguien poco educado.
Su alcalde, Juan Alberto Belloch (PSOE), ha calificado de “disparate” la decisión de un jurado compuesto por siete miembros designados por la Comisión Europea y otros seis por el Gobierno de España (PSOE). Sin complejos, enuncia que la de Donostia es la capital que menos le gusta “porque el alcalde es de Bildu”. Es una razón ridícula pero respetable. Juan Karlos Izagirre ocupa el cargo, de hecho, desde el mediodía del 11 de junio. Apenas han pasado 414 horas antes de la designación del jurado, por lo que poco tiempo ha tenido en convertir un proyecto liderado por el exalcalde Odón Elorza (PSE) en el contenedor de soflamas proetarras que algunos insinúan. De todos modos, esto no es motivo suficiente para que quienes así piensan se recaten: ya ven claro que el nuevo Consistorio va a hacer eso con esta oportunidad de la que dispone la ciudad.
Otra que no se ha quedado corta ha sido una persona que todavía sigue siendo ministra del mismo Ejecutivo que José Luis Rodríguez Zapatero que, a fecha de hoy y quizá lo haya olvidado, gobierna para todos los españoles. La titular de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, no ha tenido reparos en olvidar esa chaqueta, ponerse en el papel de exalcaldesa de Córdoba y definir como un “magnífico error” la designación de Donostia. “La pacificación –dice– no debiera de ninguna de las maneras haber estar presente en la elección del jurado, es un grave error”. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, afirmaba anteayer respecto a la candidatura cordobesa en Diario de Sevilla que era “el modelo de convivencia pacífica, de diálogo y comunicación entre credos y culturas que representa”. En otras palabras, realzaba el Paradigma de Córdoba, el capital simbólico de la ciudad como referente en el mundo de la convivencia religiosa y multiculturalidad. Eso sí vale, pero la superación del terror que se plantea en Donostia 2016 no. Incluso para una representante de Las Palmas 2016, esto es algo que “no entraba dentro de las reglas del juego".
Todo se resume en Bildu. La propia ministra afirmaba que “el camino hacia la paz se refuerza de otra manera, dejando las armas y diciendo que punto y final, aquí lo que se decidía es la Capital de la Cultura”. Una cosa no quita la otra. ETA debe dejar las armas, pero este pueblo tiene un largo camino hacia la reconciliación que Donostia 2016 puede obstaculizar o impulsar. Depende. La cuestión está en que, quizás resentidos por perder, la convivencia que les valía para Córdoba no les vale para Donostia, ni a Belloch, ni a Aguilar ni a muchos opinadores anónimos que comentan las noticias en los diarios digitales. Dan miedo.
Da igual la decisión del jurado que tuvo sus dudas sobre la implicación de Bildu en el proyecto, tal y como ha puesto en solfa hoy la ministra. Para los encargados de tomar la decisión, que pidieron sobre la marcha reunirse con el que entonces era cabeza de la lista más votada, la coalición les mostró entonces su compromiso "claro e inequívoco" con la candidatura. Que no, que no importa: que ETA va a ser capital cultural europea 2016. Como preguntaba Mikel Otaegi en Twitter, “y a los donostiarras que nos vayan dando, ¿no?”.
Pues para las personas que son capaces de articular estos comentarios, sí. Muchos son los mismos que aplaudieron con las orejas una decisión del Tribunal Supremo y la consiguiente confirmación del Constitucional hace unos años. O los mismos que un día expresaron su temor por lo que diría el Alto Tribunal respecto a Bildu, respiraron tranquilos y vituperaron contra el “tribunal político” que aceptó las tesis del recurso de la coalición. “La justicia no es independiente en España”. Si no lo era antes, siguió sin serlo. Si lo era antes, continuó siéndolo. Un poco de cordura, por favor.
Porque la rueda sigue girando y cortando cabezas. Tanto que hoy han visto la mismísima mano negra del Gobierno detrás de la decisión de un jurado cuya mayoría era internacional. Ah, y estos son los mismos que dirán, cuando vean una ikurriña en San Mamés: “Puto asco de política, la llevan a todos los lados”. En efecto, hasta el Ministerio de Cultura.
1 comentarios:
Guztiz ados.
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